12 de marzo de 2008
Siento que...
En ocasiones es un raro placer sentirse observado por quien sabe hacerlo. Lástima que sea un placer tan raro. Tan escaso.
Sucede, el día mismo...
A veces, abres los ojos cuando comienza el día y entonces ocurre.Ha ocurrido hoy. Ese algo que nos mantiene inquietos, dudando hasta de nosotros mismos, de repente se aclara y te preguntas por qué no lo habías visto antes. Y es que el corazón ve de una manera y la realidad, si es que la hubiera, lo hace de otra. Sería interesante escribir la misma historia desde los dos puntos de vista.¡Que empeño! en buscar donde no hay. Eso pasa por no dejarse ir, por no dejar que el balanceo de los días nos lleve a la deriva y que sus aguas revueltas nos vapuleen...
6 de marzo de 2008
Masticando una intuición
En muchos casos, quizá sea preferible que no regrese quien se ha ido, porque en muchos casos, insisto, quien regresa lo hace para volver a marcharse defintivamente. En alguna ocasión he preferido el no retorno. El sueño, al menos, nos acompaña siempre...
Extraña sensación por estos días... muchas despedidas, y un sabor incierto.
Extraña sensación por estos días... muchas despedidas, y un sabor incierto.
La imagen y uno mismo...
Salgo con los ojos vendados, busco la densidad del espacio con mi piel, todo en mí es apoyo y base para elevar y elevarme, para proyectar movimiento: ideas. Hasta los párpados. La vista no es la única que muestra la imagen, pruebo. El aire denso como arena y fuego. Táctil. Me quito la venda. Ojos cerrados, la venda no es la única que ciega.
Sigo buscando. Me encuentra.
Toco un espacio, podría ser una pared, un espacio para rodar. Quiero tocar-saber hasta donde me puede abarcar. Ruedo. Las manos tocan las grietas. Mis cabellos también. Salgo suave. Ando. Me encuentro con algo de frente y me empotro. Abro los ojos, mis párpados tocan el cristal del espejo y ven el vaho que sale de mi boca, respiración intermitente. El espejo no es lo único que muestra nuestra imagen.
Sigo buscando. Me encuentra.
Toco un espacio, podría ser una pared, un espacio para rodar. Quiero tocar-saber hasta donde me puede abarcar. Ruedo. Las manos tocan las grietas. Mis cabellos también. Salgo suave. Ando. Me encuentro con algo de frente y me empotro. Abro los ojos, mis párpados tocan el cristal del espejo y ven el vaho que sale de mi boca, respiración intermitente. El espejo no es lo único que muestra nuestra imagen.
7 de febrero de 2008
Lo Fatal
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos...
-Rubén Darío-
... y hoy respiro un aire que al penetrarme me raspa el alma y me deja con esta sensación vulnerable de andar necesitando un abrazo, y pienso... no están siendo buenos momentos, y cuando se trata de la salud de la persona que más amo sobre este mundo, la impotencia me estruja el corazón, y qué bien lo dijo este poeta... "dichoso el árbol que es apenas sensitivo... "
22 de diciembre de 2007
Por que es ella, y me enseña tanto...
Y el día arrancó con una bandera que decía: "Verano, presente"... los 36 grados no tenían discusión, ni la sombra de la parra acobardada del calor intenso, servía de refugio.
Un día largo, de trámites y compras respectivas a la fecha navideña. Amanecí temprano y comencé la jornada, sabía que me iba a demandar todo el día, y así fue...
Llegué a casa cuando el sol parecía que nos iba a dar un respiro y se proponía esconderse por unas horas tras los campos... cuando abro la puerta de casa, me doy con la siguiente imagen... ella, un niño de unos 6 años, y ambos muy animados haciendo burbujas con un vaso de detergente, el pequeñito tenía una sonrisa como dibujada, unos ojazos hermosos, una blancura de recién bañado, y un peinado lamido con un rulo rebelde... no entendí la situación y sin embargo en el fondo me ganaba la ternura de verlos.
Pedí explicación a la mayor responsable, y lo que escuché lo transcribo tal cual:
Ahh, te presento a Marcos, tiene 6 años y es de Villa María, (no te acordás de él???, vivía en el hogar cuando trabaja Doña Luisa, la hija de Don Bocha???) estaba en la plaza y cuando salí del cajero me quedé a charlar con él, nos tomamos un helado y lo traje a casa para jugar un ratito, después lo devuelvo a la plaza, quedate tranqui, está tooooodo bien!
No es el nene más liiiindo del mundo???, bueeé... convengamos que antes del baño no lo era, pero ahora, está limpito y está más liiiiindo que nunca!!, le saqué unos piojos y le lavé los dientes... (entre tanto, las sonrisas de ambos seguían como si nada, al tiempo que me llenaban el patio de burbujas de detergente).
Entré en crisis, de no haber contenido mis fuerzas, la acogotaba!!!, un niño, menor de edad, de la calle-en sentido figurado- jugando en casa sin consentimiento alguno de su gente/familia/entorno. Me superó la situación, urgente llamé a Don Palacio, el vecino policía, que tras escuchar el delirio solidario de mi hija, tomó nota y nos llevó hasta Villa María, para dejar a la criatura en la plaza (de donde nunca debió de haberse movido).
No hubo contraindicaciones, por suerte, y todo terminó bien... de regreso, me puse a pensar, y más allá del acto, que asumo fue un disparate, no pude contener mi emoción, un orgullo que me infló el pecho, una enseñanza que jamás olvidaré... la nobleza y la bondad que guarda mi hija en su corazón... Son esas cosas, que aunque descabelladas, me hacen tan feliz y me visten la cara de sonrisas, soy una mamá orgullosa, y ella, es mi hija.
Un día largo, de trámites y compras respectivas a la fecha navideña. Amanecí temprano y comencé la jornada, sabía que me iba a demandar todo el día, y así fue...
Llegué a casa cuando el sol parecía que nos iba a dar un respiro y se proponía esconderse por unas horas tras los campos... cuando abro la puerta de casa, me doy con la siguiente imagen... ella, un niño de unos 6 años, y ambos muy animados haciendo burbujas con un vaso de detergente, el pequeñito tenía una sonrisa como dibujada, unos ojazos hermosos, una blancura de recién bañado, y un peinado lamido con un rulo rebelde... no entendí la situación y sin embargo en el fondo me ganaba la ternura de verlos.
Pedí explicación a la mayor responsable, y lo que escuché lo transcribo tal cual:
Ahh, te presento a Marcos, tiene 6 años y es de Villa María, (no te acordás de él???, vivía en el hogar cuando trabaja Doña Luisa, la hija de Don Bocha???) estaba en la plaza y cuando salí del cajero me quedé a charlar con él, nos tomamos un helado y lo traje a casa para jugar un ratito, después lo devuelvo a la plaza, quedate tranqui, está tooooodo bien!
No es el nene más liiiindo del mundo???, bueeé... convengamos que antes del baño no lo era, pero ahora, está limpito y está más liiiiindo que nunca!!, le saqué unos piojos y le lavé los dientes... (entre tanto, las sonrisas de ambos seguían como si nada, al tiempo que me llenaban el patio de burbujas de detergente).
Entré en crisis, de no haber contenido mis fuerzas, la acogotaba!!!, un niño, menor de edad, de la calle-en sentido figurado- jugando en casa sin consentimiento alguno de su gente/familia/entorno. Me superó la situación, urgente llamé a Don Palacio, el vecino policía, que tras escuchar el delirio solidario de mi hija, tomó nota y nos llevó hasta Villa María, para dejar a la criatura en la plaza (de donde nunca debió de haberse movido).
No hubo contraindicaciones, por suerte, y todo terminó bien... de regreso, me puse a pensar, y más allá del acto, que asumo fue un disparate, no pude contener mi emoción, un orgullo que me infló el pecho, una enseñanza que jamás olvidaré... la nobleza y la bondad que guarda mi hija en su corazón... Son esas cosas, que aunque descabelladas, me hacen tan feliz y me visten la cara de sonrisas, soy una mamá orgullosa, y ella, es mi hija.
5 de diciembre de 2007
Nubes... Colores...

Lúdicas, algodonosas...tan ajenas y tan propias, muchas veces podría imaginar, que no quieren que las vean. Que se esconden, ocultando sus verdades, o tapando las nuestras...
Siempre forman figuras, y si agudizo la vista, hasta leo palabras... algo querrán decir, no logro descifrar. A veces parecen maquillarse tiñendo el cielo de colores fuertes, violetas, anaranjados, rosados y seguro alguno que ya ni recuerdo que tienen la gama de mis cerros. Otras veces actúan como niños caprichosos que no saben hacer otra cosa más que llorar... y hoy me siento tan igual a ellas...
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