Un sueño que me despertó iluminada, con la sonrisa instalada en mi rostro, y la primavera casi verano en mi piel, una sensación floral, una mixtura de paisaje soleado y gusto de arroz con leche preparado por mi abuela...
Un sueño donde estuve caminando de la mano con mi ángel, con mi estrella vestida de organza, con manguitas abullonadas, zapatitos blancos y una vincha en el pelo... impecable, como siempre.
Y con cada sueño, aprendo.
Que los hondos dolores, fertilizan el alma para que las alegrías sean tan altas como los trinos de los pájaros.
Y la presencia de los ausentes, que no se marchan nunca si los traemos a la sala, a la mesa, al escritorio, en la anécdota que tanto puede inspirar una sonrisa o una lágrima... que mientras los nombremos, le hablemos, que mientras nuestro aliento los empañe con un halo de vida, ellos nunca serán la total ausencia... y así, sé y sabes, que vivís en mi sueño, dándome la cuerda de vida que necesito para seguir.
29 de septiembre de 2007
26 de septiembre de 2007
Respirando en colores
Todos se apuran, todos continuamente miran ansiosos el reloj, que se ha convertido en un pequeño y portable tirano electrónico. Por eso todo es fugaz, instantáneo; nada es permanente o estable. "No hay nada más viejo que el diario de ayer..."
Pero la velocidad es también un signo de los tiempos y pese a la abofeteante realidad de que todo envejece mucho más rápido, nadie quiere perder la supuesta batalla contra el tiempo.
Cremas y fantasmas publicitarios, ¡como si la súbita y artificial desaparación de las arrugas exteriores pudiese reemplazar la necesidad de crecimiento y madurez interiores, que nos permite asumir serenamente el inevitable curso de la temporalidad sobre nuestra realidad personal!
Así estoy, acariciando mi reloj con una sensación de realización más que de arena perdida o gastada, y me siento joven y bien, bien y joven. Aprendí que la juventud no es cuestión de estados de ánimo, sino de estados del alma.... y mi alma hoy, dibuja un arco iris.
Pero la velocidad es también un signo de los tiempos y pese a la abofeteante realidad de que todo envejece mucho más rápido, nadie quiere perder la supuesta batalla contra el tiempo.
Cremas y fantasmas publicitarios, ¡como si la súbita y artificial desaparación de las arrugas exteriores pudiese reemplazar la necesidad de crecimiento y madurez interiores, que nos permite asumir serenamente el inevitable curso de la temporalidad sobre nuestra realidad personal!
Así estoy, acariciando mi reloj con una sensación de realización más que de arena perdida o gastada, y me siento joven y bien, bien y joven. Aprendí que la juventud no es cuestión de estados de ánimo, sino de estados del alma.... y mi alma hoy, dibuja un arco iris.
23 de septiembre de 2007
Linda sorpresa...
Todo lo que se quiera, pero, sin sostener ingenuamente que todo tiempo pasado fue mejor, ¿a qué se debe, entonces, que siempre nos conmovemos cuando alguien nos regala una plantita o una pequeña piedra que un querido amigo nos trajo como recuerdo de su viaje; o cuando, al desayunar, nos encontramos con la gratísima sorpresa de que nuestra hija nos envió un abrazo a través de los cables de esta virtualidad, o nuestro hijo pasó a dejarnos muy tempranito el diario?
Épocas son épocas. No hay duda, pero, ¿por qué será, entonces, que volvemos a vivir y a sentir que nuestra alma se llena de encuentros y reencuentros y se eleva por encima del estilo de vida agitada en que estamos inmersos, cuando, un día cualquiera, en un momento cualquiera, nuestro esposo, sin la formalidad de los aniversarios, ni del hoy es el día de..., nos mira a los ojos con el mismo brillo que tenían cuando éramos novios, y nos obsequia con un simple: Te quiero, un beso..., como en una película de los años 50?
Épocas son épocas. No hay duda, pero, ¿por qué será, entonces, que volvemos a vivir y a sentir que nuestra alma se llena de encuentros y reencuentros y se eleva por encima del estilo de vida agitada en que estamos inmersos, cuando, un día cualquiera, en un momento cualquiera, nuestro esposo, sin la formalidad de los aniversarios, ni del hoy es el día de..., nos mira a los ojos con el mismo brillo que tenían cuando éramos novios, y nos obsequia con un simple: Te quiero, un beso..., como en una película de los años 50?
20 de septiembre de 2007
Me dí un gustito
Hoy desperté con ganas de mar... y pensaba... qué insólito!, tan lejos estoy del perfume marino!... y lo imaginé, el mar es el mar cuando algo adentro de nosotros lo llama con vehemencia, sino es solamente un montón de agua con mareas, pero no el mar...
Me senté cerca del limonero, y con ese aroma de azahar, mis ojos cerrados dibujaron las olas más cálidas que pueda imaginar... me zambullí en él, llevando hipocampos en las manos, y dejando a mis pies enterrarse en la humedad de la arena.
Me senté cerca del limonero, y con ese aroma de azahar, mis ojos cerrados dibujaron las olas más cálidas que pueda imaginar... me zambullí en él, llevando hipocampos en las manos, y dejando a mis pies enterrarse en la humedad de la arena.
16 de septiembre de 2007
Encuentro y despedida
Aunque haya aprendido a plantarme cara al mundo y enfrentarlo, hoy me gana una extraña sensación... hoy siento que algo mío se va un poco más lejos, primero fueron algunos kilómetros, y hoy se duplican en cantidad y con esa multiplicación, se expande mi tristeza...
Escuché decir que somos como el sol, nacemos en el este con esperanza de brillar siempre y nos fortalecemos a mitad de nuestro camino, para caer al final del día y solo entonces, nos damos cuenta que no somos eternos, sin ser capaz de disfrutar en conciencia de nuestra existencia a plenitud, por eso, hago un pequeño alto y decido abrazarme a ésta tristeza y disfrutarla, como a todos los momentos de mi vida.
La comprensión de lo que significa estar en el hoy y en el ahora, la voy logrando con el transcurrir del tiempo, este tiempo que me impone un sello de encuentro y despedida, el que no puedo eludir. Y con este sentir mío, mezclado con aroma de domingo, mates, tortas fritas, y una mirada tristona que camufla una lágrima debajo de una sonrisa, mientras un colectivo la aleja del andén, caigo en la cuenta, que el tiempo va marcando etapas, remarcando puntos finales e inaugurando puertas de bienvenida... con este sentir, veo a mi velero ir hacia la marea y caigo en la cuenta que nuestros hijos crecen sin pedir permiso a la vida, crecen con una estridencia alegre e inocente y quizás hasta con la fortaleza de asumir riesgos que en mi época morían en ideales sin ver nunca el campo de acción...
Me voy a tomar unos mates, mientras el ventanal me refleja la imagen de ella partiendo en conquista de un nuevo mar... con la fé, y la confianza como único equipaje.
Escuché decir que somos como el sol, nacemos en el este con esperanza de brillar siempre y nos fortalecemos a mitad de nuestro camino, para caer al final del día y solo entonces, nos damos cuenta que no somos eternos, sin ser capaz de disfrutar en conciencia de nuestra existencia a plenitud, por eso, hago un pequeño alto y decido abrazarme a ésta tristeza y disfrutarla, como a todos los momentos de mi vida.
La comprensión de lo que significa estar en el hoy y en el ahora, la voy logrando con el transcurrir del tiempo, este tiempo que me impone un sello de encuentro y despedida, el que no puedo eludir. Y con este sentir mío, mezclado con aroma de domingo, mates, tortas fritas, y una mirada tristona que camufla una lágrima debajo de una sonrisa, mientras un colectivo la aleja del andén, caigo en la cuenta, que el tiempo va marcando etapas, remarcando puntos finales e inaugurando puertas de bienvenida... con este sentir, veo a mi velero ir hacia la marea y caigo en la cuenta que nuestros hijos crecen sin pedir permiso a la vida, crecen con una estridencia alegre e inocente y quizás hasta con la fortaleza de asumir riesgos que en mi época morían en ideales sin ver nunca el campo de acción...
Me voy a tomar unos mates, mientras el ventanal me refleja la imagen de ella partiendo en conquista de un nuevo mar... con la fé, y la confianza como único equipaje.
8 de septiembre de 2007
Como nena con juguete nuevo
Desde que yo recuerdo, para mí escribir tenía el sabor de tinta y borrones sobre papel de carta.
Sentadita en el sol, sobre el pastito recién cortado con aroma a peperina y a las alverjillas rosadas que mi viejo se encargaba de cuidar. Contaba historias y narraba sueños viajando por la acuarela cambiante de la tarde.
La vida me fue abriendo caminos, y mi rostro de niña tomó caracteres más adultos y fui esposa, mamá, tía, y muchas cosas más y siempre -con más o menos frecuencia- la birome azul fue mi compañera de versos, a la que luego sin darle explicaciones la fui desplazando por mi alegre y ruidosa máquina de escribir y sentada como Buda en el borde de mi cama escribía sobre mi cotidiano y conocido mundo. Me gustaba sentir lo que los ojos de los demás veían sobre mis letras, como si adivinaran lo que no está escrito, la capacidad de dibujar en la trama de la historia lo que no fue contado...
Hoy pasó mucho de la birome azul, y de la máquina de escribir, y los nuevos tiempos con sus avances tan super modernos no me dieron chance de seguirles el ritmo... Por una persona que supo ganarle a mi negación, y a la que entre tanta insistencia, le dije que sí... aquí estoy, dando mi primer pasito en esto, veremos que sale y ruego que sea mínimamente lo mejor.
Sentadita en el sol, sobre el pastito recién cortado con aroma a peperina y a las alverjillas rosadas que mi viejo se encargaba de cuidar. Contaba historias y narraba sueños viajando por la acuarela cambiante de la tarde.
La vida me fue abriendo caminos, y mi rostro de niña tomó caracteres más adultos y fui esposa, mamá, tía, y muchas cosas más y siempre -con más o menos frecuencia- la birome azul fue mi compañera de versos, a la que luego sin darle explicaciones la fui desplazando por mi alegre y ruidosa máquina de escribir y sentada como Buda en el borde de mi cama escribía sobre mi cotidiano y conocido mundo. Me gustaba sentir lo que los ojos de los demás veían sobre mis letras, como si adivinaran lo que no está escrito, la capacidad de dibujar en la trama de la historia lo que no fue contado...
Hoy pasó mucho de la birome azul, y de la máquina de escribir, y los nuevos tiempos con sus avances tan super modernos no me dieron chance de seguirles el ritmo... Por una persona que supo ganarle a mi negación, y a la que entre tanta insistencia, le dije que sí... aquí estoy, dando mi primer pasito en esto, veremos que sale y ruego que sea mínimamente lo mejor.
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